martes, 23 de mayo de 2023

Sobre la magia del turquesa y la pátina de imitación del cobre verde

Sobre la magia del turquesa y la pátina de imitación del cobre verde

Artículo escrito por Tomás Barceló, profesor del curso Escultura y color: técnicas de policromía. El color turquesa me fascina. Está en el punto medio entre el azul y el verde, pero tiene una identidad propia. Es el único que consigue eso en el círculo cromático: no aparece un color nuevo entre el naranja y el rojo, o el verde y el amarillo, por ejemplo. Por otro lado, el verde y el azul son colores habituales en la naturaleza y no suelen llamar nuestra atención, pero el turquesa es escaso y, por tanto, llamativo.

Recuerdo que mi fascinación por este color empezó, como casi todas las fascinaciones, en la niñez. En los viajes anuales para estar con mi abuela francesa, una de las cosas que más me maravillaban era el colorido de los edificios, tan diferentes a los nuestros. En Mallorca la arquitectura es ocre, hecha de piedra y tejas. En Montauban las paredes eran de ladrillos rojos, con pinturas de vivos colores y dibujos, y algunos tejados de un verde vivo que no me podía creer. Eran tejados de cobre, con óxidos verdes y remaches de hierro que parecían puntos negros que lloraban lágrimas naranjas. Crecí y me hice escultor, de esos que quieren añadir color a sus esculturas. Descubrí otra cualidad especial del turquesa: la de expresar muy bien la forma. El azul, por ejemplo, puede ser profundo y místico, pero esa profundidad hace que la superficie parezca hundirse hacia atrás y que no podamos interpretar correctamente el volumen. El rojo hace todo lo contrario. El turquesa, en cambio, mantiene su posición, recibe muy bien la luz y dibuja perfectamente las formas. Supongo que todos esos motivos bastan para justificar que el turquesa es un color recurrente en mis obras.

He intentado recrear ese efecto turquesa de los tejados de cobre verde en mis esculturas, y he conseguido un sistema sencillo y efectivo en seis pasos que quiero compartir contigo a través de este PDF que puedes descargar gratuitamente. Siempre pinto en capas, y cada una de ellas tiene su función técnica y expresiva. Por supuesto busco que el tono general sea turquesa, pero no me conformo con un color uniforme y monótono. Quiero enriquecer ese color, convertirlo en algo más complejo, y eso se consigue mediante contrastes. Voy a evitar los contrastes de claroscuro, ya que en una escultura eso se da de forma natural con la luz.

Busco un contraste cromático entre colores fríos (el turquesa) y cálidos (los naranjas y marrones del óxido de hierro). El color turquesa es precioso, pero al lado de un naranja se convierte en algo mucho más potente todavía que vale la pena experimentar.

También juego con el contraste mate/brillante. Para el color general utilizo pintura a la tiza que es extremadamente mate, pero para mejorar el aspecto metálico y para añadir riqueza de matices uso acrílico color grafito (satinado) y cera plateada (brillante), ambas en pincel seco.
Si te interesa el color aplicado a la escultura te invito a seguir mi curso: Escultura y color: técnicas de policromía.

tomasbarcelocastela

No hay comentarios.:

Publicar un comentario