Aprende a transformar restos de kombucha en hilos sostenibles utilizando celulosa bacteriana y técnicas simples de torsión y secado.
La experimentación con biomateriales está revolucionando el diseño textil y los procesos artesanales. Uno de los materiales más versátiles y sorprendentes es la celulosa bacteriana de kombucha, que puede transformarse en láminas, textiles e incluso en hilos sostenibles.
En este tutorial, Loana Flores explica cómo convertir restos de kombucha en hilos resistentes y manipulables, utilizando un proceso sencillo pero preciso. ¿Por qué usar restos de kombucha?
La kombucha genera una lámina de celulosa bacteriana durante su fermentación. Este material orgánico es flexible, biodegradable y puede reutilizarse en proyectos de diseño sostenible y experimentación textil.
Transformar estos restos en hilo no solo reduce residuos, sino que abre nuevas posibilidades en el campo de los materiales orgánicos para diseño. Paso 1: Cortar la lámina en espiral
El primer paso consiste en cortar la lámina seca en forma de espiral para obtener una tira continua.
El grosor del hilo dependerá directamente del ancho de la tira:
- Aproximadamente 0,5 cm para hilos más finos
- Entre 1 y 1,5 cm para hilos más gruesos
- Incluso anchos mayores si se busca una textura más robusta
Esta decisión influirá en la resistencia y acabado final del hilo. Paso 2: Humedecer la celulosa bacteriana
Antes de manipular la tira, es fundamental humedecerla ligeramente. Este paso facilita la torsión y evita que la celulosa bacteriana se quiebre.
Si se intenta enrollar en seco, es probable que el material pierda continuidad y se rompa.
La humedad permite que la fibra se vuelva más flexible y manejable. Paso 3: Frotar y torsionar para crear el hilo
Una vez humedecida, la tira se frota contra una superficie porosa, como una esponja. Este gesto:
- Compacta el material
- Reduce irregularidades
- Facilita la torsión
Durante el proceso, se puede volver a humedecer si se detectan zonas más gruesas o rígidas.
El objetivo es conseguir un hilo bien torsionado que, al secarse, mantenga esa forma estructural. Paso 4: Secado para fijar la forma
Una vez alcanzado el grosor y la torsión deseados, el hilo debe secarse manteniendo esa estructura. El secado fija la forma final y aporta resistencia al material.
El resultado es un hilo orgánico, biodegradable y con una estética única, ideal para proyectos de diseño experimental o textil sostenible.
Innovación textil con biomateriales
Trabajar con hilos de kombucha demuestra cómo los residuos orgánicos pueden transformarse en recursos creativos. Este tipo de procesos no solo fomentan el diseño circular, sino que impulsan nuevas formas de entender la materia.
Si quieres profundizar en la creación de hilos a partir de materia orgánica, puedes aprender más en el curso de Laoana Flores en Domestika.
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