Voy a ser honesta desde el principio: tengo sentimientos encontrados con las redes sociales. Por un lado, me divierten, me permiten mantenerme conectada con personas queridas que están lejos y me ayudan a promocionar mi trabajo. Por el otro, me hacen sentir la presión constante de la mirada ajena, me generan dependencia y hasta me animaría a decir que me ponen un poquito compulsiva. Vengo trabajando sobre esto hace bastante, leyendo mucho y tomándome algunos meses alejada de Instagram para tener una perspectiva más objetiva de las cosas. Poco a poco fui aprendiendo que demonizar las redes sociales no sirve de nada, ya que llegaron para quedarse. Aprendí que el camino no es negarlas, sino usarlas de manera consciente y responsable, y que así puedo lograr grandes cosas. Ya perdí la cuenta de cuántas oportunidades maravillosas me dieron las redes y, si las uso con estrategia y con cuidado, creo que pueden seguir dándomelas. Para quienes trabajamos en creatividad, sobre todo si lo hacemos de manera independiente, promocionar nuestro trabajo es crucial y las redes juegan un rol importantísimo en este sentido. Así que cuando hablo de usarlas de manera consciente y responsable, me refiero básicamente a tener un plan. Si entras en una red social sin un propósito definido, puede que tardes una hora en darte cuenta de que lo único que hiciste fue scrollear entre imágenes de parejas tomadas de la mano, fotos de paltas y poemas escritos sobre la arena. Tener un plan para manejar tus redes sociales, armar un calendario y medir el tiempo que pasamos en ellas es, para mí, como poner una funda protectora a esa arma de doble filo y usarla en beneficio propio. La elección de qué redes usar para promocionarte no depende tanto del tipo de trabajo que hagas, sino de cómo desees presentarlo. Si sos escritor, por ejemplo, no es necesario que te limites solamente a redes basadas en texto, como Twitter. Podrías encontrar formas de utilizar otras plataformas más visuales, en ese caso agregando elementos gráficos a tus textos (por ejemplo grabarte leyendo uno de tus escritos y usarlo de voz en off sobre un video o animación). ¡Incluso puede que el impacto de tu creación sea mayor según cómo lo compartas! En relación a los problemas de las redes para quienes trabajamos en creatividad, también soy consciente de que, por más que nos esforcemos en crear contenido de calidad, puede resultar frustrante trabajar durante horas en algo, subirlo y ver cómo desaparece en el algoritmo en cuestión de minutos. Por eso creo que es importante tener en cuenta que puedes crear muchísimo contenido a partir de una sola obra. Si haces una ilustración, por ejemplo, no te quedes solamente en compartirla: puedes hacer un timelapse mostrando el proceso del dibujo, compartir tus referencias e influencias, sacarle fotos a tus bocetos, crear mockups de tus diseños aplicados en diferentes espacios… ¡Existen tantas perspectivas diferentes desde las cuales abordar un mismo proyecto! Si necesitas ideas para mostrar tu trabajo, te comparto un recurso descargable que creé para mi curso de Autopromoción para Creativos en Domestika. Se trata de una lista con estas y muchas más ideas que podés usar cuando te sientes a planificar tu contenido. ¡Espero que te resulte útil! Si te genera curiosidad el tema y quieres explorar en mayor profundidad cómo elaborar un plan intensivo de autopromoción, te invito a unirte a mi curso. En él trabajamos los miedos y trabas más comunes al momento de exponerse y cómo afrontarlos, así como también técnicas de storytelling, elevator pitch, ideas para promocionar tu trabajo en redes sociales y, finalmente, la elaboración de un calendario para que puedas empezar tu autopromoción apenas termines el curso.
¡Espero verte ahí!
minicarbono
No hay comentarios.:
Publicar un comentario