Jaime Sanjuan, ilustrador y concept artist, nos da una master class sobre formatos de impresión para mostrar nuestras obras
A continuación Jaime Sanjuan (@jaime_sanjuan_ocabo), con sus propias palabras, hará un recorrido sobre sus trucos y claves para tener nociones básicas sobre la impresión de obras de arte. Su experiencia personal se transforma en una guía imprescindible sobre impresión.
Uno de los principales problemas al que nos enfrentamos los artistas digitales es el de pasar nuestras creaciones digitales a formatos físicos para poder enseñar nuestro trabajo más allá de las redes sociales e internet.
Antes de empezar a hablar de la impresión en sí misma, es necesario aclarar algunos puntos importantes; ya que de lo contrario, por mucho que nos esforcemos, nunca conseguiremos imprimir nuestras obras de manera óptima.
La resolución
La resolución fotográfica estándar es de 300ppp, todo lo que imprimas a esa resolución se considera resolución fotográfica y nunca tendrás problemas de definición con lo píxeles pero no siempre se puede imprimir a 300ppp.
Cuanto más grande es el formato final, menor resolución requiere porque se va a visualizar desde más lejos. Si alguna vez os habéis acercado a un cartel publicitario muy grande, a un autobús o camión rotulado o a una lona que cubre un edificio, habréis visto que, de cerca, la imagen tiene una calidad muy baja (se pueden ver hasta los puntos de impresión en michos casos).
Obviamente, mientras que las impresiones a pequeño formato necesitan 300ppp de resolución, las impresiones de medio y gran formato no necesitan esa resolución. Si pretendéis imprimir una obra de 3 metros a 300ppp lo podéis hacer (si tenéis el equipo necesario para generar esas imágenes a esa resolución), pero no es necesario.
Yo he expuesto obras a 300ppp, 250ppp, 200ppp y hasta 180ppp sin ningún problema en museos y galerías. Así que ya sabéis, si queréis imprimir vuestras obras es importantísimo que trabajéis siempre a 300ppp. Así luego no tendréis problemas de resolución. El perfil de color
Nuestras pantallas emplean, por norma general, perfiles de color RGB; pero las impresoras utilizan CMYK, que es otro perfil de color distinto que altera un poco los colores (a veces mucho). Lo que a nosotros nos importa aquí es que nuestra obra digital va a estar en RGB y la vamos a imprimir en una impresora que utiliza CMYK.
Para poder imprimir correctamente es necesario saber: perfil de color de la imprenta + impresora + tintas + papel.
Mi experiencia personal con imprentas es que SIEMPRE (y remarco las mayúsculas) preguntéis a vuestra imprenta que perfil de color utilizan en sus máquinas. Pero eso no es todo, también necesitáis conocer el tipo de tintas que van a utilizar, la máquina (hay impresoras con mas de 11 cartuchos de color diferentes) y el papel.
Si la imprenta es profesional os va a facilitar su perfil de color: uno específico para su máquina, sus tintas y el papel en donde se va a imprimir vuestra obra.
Durante muchos años yo he impreso con una Epson Stylus Pro 9900, utilizando tintas pigmentadas ultrachorme en un papel Hahnemühle Photo Rag de 308gr. Siempre con un perfil de color creado expresamente para esa combinación. Si no queréis sorpresas, esta puede ser una buena opción. Pero esta forma de hacerlo no es barata. Dependiendo del formato, en España, te puedes gastar cientos de euros en una sola impresión.
Últimamente, estoy imprimendo en metal, utilizando una técnica llamada impresión vitra, que utiliza pigmentos vitrificados sobre una plancha de aluminio. Pero cada obra cuesta más de 1000 euros y solo se lo recomiendo a los artistas profesionales que expongan en ferias internacionales o grandes museos. Eso sí, el resultado es increíble, es como mirar una pantalla gigante, no hay pérdida de calidad ni aberraciones cromáticas.
Ahora que ya sabéis de resolución y de perfiles de color, es hora de preparar nuestra imagen para ser impresa. Estos serían los pasos a seguir:
1. Instalar en vuestro ordenador el perfil de color que vais a necesitar (os lo pasará vuestra imprenta o lo buscáis por internet), después tenéis que abrir vuestra obra en un editor de imágenes (yo utilizo Photoshop).2. Ahora viene un paso muy importante, no cambiéis el perfil de color de vuestra imagen. O por lo menos aún no, necesitamos ver nuestra imagen en perfecto estado. Lo que estáis viendo en pantalla es la obra con los colores perfectos, ahora vamos a intentar lograr que la impresión quede así de bien.
Si cambiáramos ahora mismo nuestro perfil de color, perderíamos la referencia visual de nuestra imagen original. Para evitar este problema, hay que duplicar la imagen y colocar ambas imágenes una al lado de la otra, de tal forma que podamos ver ambas al mismo tiempo. Ahora tenemos dos imágenes idénticas en nuestra pantalla.Es la hora de empezar a preparar nuestra imagen para que quede impresa a la perfección.
3. Seleccionamos una de las imágenes y le aplicamos nuestro perfil de color, de tal manera que ahora tenemos en pantalla la vieja imagen original y la nueva imagen con nuestro perfil CMYK aplicado. A simple vista pueden parecer muy similares pero no lo son. Antes de darle al botón “OK” tenéis que pinchar en “previsualizar” varias veces, aplicando y desaplicando el cambio de perfil, empezaréis a ver ligeros cambios de color en algunas zonas… eso es precisamente lo que queremos evitar. Con este truco vamos a poder ver, de manera muy fácil, los cambios que se van a producir en nuestra imagen al aplicar el nuevo perfil de color. 4. Una vez que hemos visto qué colores van a cambiar en nuestro nuevo perfil de color, aplicamos el cambio dándole al botón “OK”. Ahora sí, tenemos las dos imágenes con los dos perfiles de color cambiados.
5. Ahora toca retocar los parámetros de luminosidad, contraste, color, curvas, etc. Hasta lograr que las dos imágenes sean exactamente idénticas (si queréis podéis hacer zoom en ambas imágenes sobre la zona que presenta problemas para tener más control sobre los cambios realizados).
6. Una vez que tengamos nuestra nueva imagen CMYK perfecta, la exportamos como TIFF incrustando el perfil de color (o no habrá servido de nada todo lo que hemos hecho). 7. Ahora ya podemos llevar el archivo a nuestra imprenta y el resultado será perfecto.
Cómo un último apunte, si vais a exponer en galerías de arte sería muy interesante que hicierais un certificado de autenticidad de la obra en donde se indique el numero de copias, la impresora, las tintas, el papel, la fecha de impresión y vuestra firma manuscrita (siempre manuscrita, nunca digital). Eso tranquiliza mucho al comprador y añade valor a vuestra obra, la casa Hahnemühle vende unos certificados con sellos holográficos y papel verjurado muy profesionales (son lo que yo utilizo).
Si queréis ver las obras de Jaime Sanjuan en vivo (tanto en papel como en metal) lo podréis hacer dentro de muy poco en Zaragoza (España), el día 12 de Septiembre a las 19:00 inaugura exposición individual en la sala Bantierra de Zaragoza (C/Canfranc 22) y estará encantado de veros por allí y explicaros algún truco más. La exposición estará disponible hasta el 27 de octubre.
Pero si no puedes acercarte a la exposición y quieres saber más de su obra y su trabajo descúbrelo en su curso “Pintura e ilustración realista con Procreate" donde aprenderás a dibujar digitalmente con tu iPad y tus dedos y conseguir obras impresionantes.
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