martes, 4 de enero de 2022

La historia del rosa mexicano, el color más representativo de México

La historia del rosa mexicano, el color más representativo de México

Descubre cómo el rosa mexicano dio identidad y formó parte de la arquitectura, el arte, el diseño y la moda en México

Es difícil reducir un país tan policromático como México a solo un color. Hay quienes identificarían el país con en el verde que colorea su bandera, selvas y bosques debido a su gran biodiversidad; otros, quizá pensarían en un rojo estridente como el que surge al utilizar la grana cochinilla, un parásito presente en el nopal que fue utilizado como pigmento durante el imperio mexica y maya, y que aún continúa en uso.

También están los colores vibrantes como el amarillo o el naranja, comunes al internarse en un mercado y pasear por las hileras de frutas o verduras que abarrotan estos lugares. Cada rincón de México es encontrarse con un paradigma cromático diferente, pero si tuviésemos que elegir un color que al momento de verlo evocara una experiencia compartida, un símbolo que nos hiciera sentir en casa, para muchos ese sería sin lugar a dudas, el rosa mexicano. Conoce su historia, origen y consagración a continuación.

Un color de larga tradición

Contar la historia del rosa mexicano es remontarnos a las tradiciones y herramientas mismas de los pueblos originarios, cuando el color se utilizaba tanto para dar color a los atuendos, como para la realización de murales y objetos ritualísticos o decorativos y se conseguía a través de pigmentos naturales.

Entre ellos destaca la grana cochinilla, un parásito encontrado en los nopales al cual los aztecas daban el nombre de nocheztli “sangre de tuna". Este insecto, al secarse, era triturado para servir como colorante natural generando un color rojo carmesí, el cual combinado con ácidos daba diversas tonalidades de rojo, mientras que combinado con alcalinos producía colores morados. Utilizado para diferentes fines, el rojo producido por la grana cochinilla, así como las variedades cromáticas que de ella podían obtenerse, dio origen a una tradición textil donde esa era la paleta de colores que imperaba, siendo uno de los tonos más codiciados tanto por los pueblos originarios como por los españoles que llegaron a México durante la época de la Conquista.

Una búsqueda por encontrar el color de México

Además de ser herencia del arte textil con el que los pueblos originarios solían crear sus atuendos, la historia del rosa mexicano no puede explicarse sin hacer mención al artista, historietista, escritor, cineasta y diseñador de moda Ramón Valdiosera. Nacido en 1918 en el municipio de Ozuluama, estado de Veracruz, Ramón Valdiosera tuvo una formación artística que lo acompañó durante toda su vida. En su 80 años de trabajo, se desempeñó no solo creando historietas icónicas en México como El diamante negro de fu Manchú o Un ladrón de Bagdad, sino realizando exhaustivos viajes con el objetivo de investigar la indumentaria y el arte textil de los pueblos originarios.

Durante sus viajes, Valdiosera entró en contacto con los colores, la estética, las formas y los motivos que cada comunidad tenía para vestir y crear su propia indumentaria, lo cual lo llevó a idear en 1946 un proyecto para crear una marca de moda mexicana que recuperara los aspectos más característicos del arte textil que atestiguó durante sus viajes.

Fue así que en 1949, durante una presentación de su colección de moda en el hotel Waldorf-Astoria ubicado en Nueva York, Valdiosera fue interrogado por un entrevistador sobre el uso del color bugambilia como eje cromático en su pasarela. Como respuesta, el diseñador señaló que la decisión para tomar ese tono de rosa en específico provino de su extendido uso en la cultura, la tradición textil y los escenarios urbanos característicos de México. Mencionando que este tono bugambilia se encuentra presente tanto en juguetes artesanales, como en trajes tradicionales de distintos pueblos originarios, dulces, decoración o viviendas.

Ante la explicación de Valdiosera, el entrevistador lanzó la frase paradigmática que hoy continua articulando el nombre que le damos a este tono: So it is a Mexican Pink.

Influencia en la cultura mexicana

A más de 70 años de aquel momento que dio nombre al rosa mexicano como lo conocemos, el color con el que Ramón Valdiosera decidió presentar al mundo lo más relevante de la moda mexicana continua vigente y se ha convertido en un emblema de la identidad nacional. Actualmente el rosa mexicano forma parte de la marca país de México, puede verse en los atuendos y el arte textil de los pueblos originarios, es el color más común en las decoraciones con papel picado que suelen estar presentes en los establecimientos y está inmortalizado en las obras arquitectónicas de destacados arquitectos como el ganador del Pritzker, Luis Barragán y el ganador de la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos, Ricardo Legorreta. ¿Conocías la historia del rosa mexicano? Compártenos tu opinión sobre este color en la sección de comentarios y no olvides continuar explorando la oferta de cursos en teoría de color que ofrece Domestika.

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